En los tejidos, la franela vuelve a ser referente, para dar
lugar a texturas ásperas que contrastan con el refinamiento
de la seda o tafetanes, dando una apariencia de confortable
y calidad. Además también se han visto tejidos
con mucho relieve como son los flocados, tejidos de chenilla
o rústicos.
Los motivos son inspirados en la moda masculina tales como
la pata de gallo, espiga, tweed y los geométricos que
se inspiran en la moda de los años 70, recordando a los
papeles de pared de esa década… son parte de las
tendencias de este año.
Los estampados de inspiración étnica, con motivos
botánicos o florales, siguen presentes pero con otros
coloridos.
Referente a los colores para esta temporada, predominan los
oscuros, como son los negros, grises, verde musgo, azul mar
y ciruela. A los que se suman detalles de brillos tipo oro,
plata envejecida u cobre para darle más contraste, luminosidad
y viveza al tejido.
También, el color vino es clave en esta temporada y
el verde. Color que había permanecido en la sombra los
últimos años, resurge en una amplia gama.
El chocolate con turquesa sigue estando como combinación
de moda y los beiges con chocolate se establecen como un clásico
año tras año.